NUEVO GÉNERO DE MAMÍFERO

Especialistas del CONICET descubren un nuevo roedor que amplía el conocimiento sobre la biodiversidad argentina

El animal habita en ambientes rocosos de la Sierra de Guasapampa, en Córdoba, y sus características anatómicas y genéticas permitieron identificarlo como un nuevo género y una nueva especie dentro de una familia de roedores que habitan el sur de Sudamérica.


Apnoctomys conicetorum. Gentileza investigadores.
Vistas dorsal (arriba) y ventral (abajo) de los cráneos de cinco géneros de Octodontidae: A, F Tympanoctomys; B, G Pipanacoctomys ; C, H Octodontomys; D, I Octomys. Los cráneos de Apnoctomys conicetorum corresponden a las foto E y J. Gentileza investigadores.
Parque del equipo de trabajo. Gentileza investigadores.
Sierra de Guasapampa. Gentileza investigadores.

Apnoctomys conicetorum es el nombre del nuevo roedor descubierto por un equipo de investigación del CONICET en la Sierra de Guasapampa, provincia de Córdoba. El mamífero, perteneciente a la familia Octodontidae, un grupo de roedores caviomorfos sudamericanos compuesto por siete géneros y dieciséis especies, posee características anatómicas y genéticas únicas, lo que llevó a los especialistas a identificarlo no solo como una nueva especie, sino también como un nuevo género, un acontecimiento poco frecuente en mamíferos. Su descripción fue publicada en la revista especializada Vertebrate Zoology.

“Los roedores caviomorfos son un grupo de mamíferos que llegó a Sudamérica desde África hace aproximadamente cuarenta millones de años. A partir de esos ancestros se originó una gran diversidad de especies que hoy incluye animales tan conocidos como los carpinchos, cuises, chinchillas, vizcachas, pacas y agutíes. Actualmente, constituyen uno de los grupos de mamíferos más diversos del continente, adaptados a una enorme variedad de ambientes, desde selvas tropicales hasta desiertos y ecosistemas de montaña”, comenta Agustina Ojeda, investigadora del CONICET en el Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas (IADIZA, CONICET-UNCUYO-Gob. Mza) y una de las autoras del estudio.

El mamífero descrito pertenece a la familia Octodontidae, un linaje característico de las regiones áridas y semiáridas del sur de América del Sur. Según la científica, el animal recibe su nombre en honor a la Administración de Parques Nacionales, ya que la especie fue descubierta dentro de los límites del Parque Nacional Traslasierra y al CONICET, para destacar la labor que lleva adelante el organismo a través de todos sus estamentos. 

“El descubrimiento fue el resultado de varios años de investigaciones sobre la biodiversidad de mamíferos de las Sierras de Córdoba y de relatos y publicaciones que alertaban sobre la posibilidad de que en esas sierras existía un roedor del tipo de las ratas cola de pincel. Durante las campañas de muestreo, realizadas en la Sierra de Guasapampa, registramos ejemplares que llamaron nuestra atención porque presentaban características poco habituales para los roedores conocidos en la región”, comenta la científica, y agrega: “A partir de allí comenzó un trabajo interdisciplinario que incluyó estudios morfológicos, anatómicos y genéticos, además de comparaciones con ejemplares depositados en colecciones científicas de distintos museos. El proceso demandó dos años de investigación hasta reunir la evidencia necesaria para demostrar que se trataba de un linaje previamente desconocido para la ciencia”.

Los análisis genéticos identificaron a este nuevo taxón como grupo hermano de Octomys, conocido comúnmente como rata cola de pincel. Sin embargo, las diferencias genéticas detectadas y una combinación distintiva de rasgos anatómicos permitieron concluir que se trata de un género diferente dentro de la familia Octodontidae. El nuevo roedor se caracteriza por una cola larga y muy peluda, una coloración dorsal pardo grisácea que contrasta con el vientre blanquecino y una serie de particularidades en el cráneo y la dentición que lo distinguen de todos sus parientes conocidos.

“La identificación de esta nueva especie se basó en múltiples líneas de evidencia. Por un lado, presenta características anatómicas distintivas, especialmente en la forma del cráneo, la mandíbula y la dentición, que permiten diferenciarla de todos sus parientes conocidos. Por otro lado, los análisis genéticos revelaron una historia evolutiva independiente y mostraron que forma un linaje claramente diferenciado dentro de la familia Octodontidae. La coincidencia entre la evidencia morfológica y molecular brindó un respaldo sólido para reconocerla como una nueva especie y, además, como representante de un nuevo género”, detalla Pablo Teta, investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN-CONICET) y líder de la investigación.

Un refugio de biodiversidad 

Apnoctomys conicetorum fue descubierto en la Sierra de Guasapampa, un grupo de laderas rocosas con abundante presencia de arbustos, árboles y bromelias. El área integra el Chaco Serrano, una ecorregión que se caracteriza por su heterogeneidad ambiental y por albergar una elevada diversidad biológica. 

“La Sierra de Guasapampa es un área que presenta afloramientos rocosos, quebradas, bosques adaptados a climas relativamente secos y una elevada diversidad biológica. Se trata de un paisaje que combina condiciones ambientales particulares y cierto aislamiento geográfico, factores que pueden favorecer procesos evolutivos únicos y la persistencia de especies endémicas. Este tipo de ambientes funciona muchas veces como refugio para organismos poco conocidos y puede albergar linajes que han permanecido ocultos para la ciencia durante mucho tiempo”, relata el científico. 

El descubrimiento de Apnoctomys conicetorum amplía el conocimiento sobre la biodiversidad de mamíferos en la región central de Argentina y pone en evidencia que aún existen especies desconocidas, incluso en grupos que han sido estudiados durante décadas. Según Pablo Teta, la descripción de un nuevo género es un acontecimiento poco frecuente, especialmente en mamíferos, que constituyen uno de los grupos mejor estudiados del planeta. En Argentina, los últimos géneros descriptos a partir de ejemplares colectados en el campo datan del año 2000. “Este hallazgo demuestra que todavía existen aspectos importantes de la biodiversidad que permanecen desconocidos. Además de ampliar nuestro conocimiento sobre la evolución de los mamíferos sudamericanos, el descubrimiento aporta información clave para comprender los procesos históricos que generaron la biodiversidad actual de la región. Conocer qué especies existen, dónde viven y cómo se relacionan evolutivamente es el primer paso para poder conservarlas. En ese sentido, este hallazgo también destaca la importancia de continuar realizando investigaciones de campo, recolectando material, fortaleciendo las colecciones científicas y promoviendo la conservación de ambientes naturales que aún guardan especies desconocidas para la ciencia”, concluye el científico.

Referencia bibliográfica: 

Teta P, Ojeda AA, Tarquino Carbonell AP, Alvarado-Larios JR, Cuello P, Cornejo P, Mignino J, Ojeda RA & Verzi DH (2026) A new genus and species of octodontid rodent from the hilly Chaco of central Argentina (Rodentia: Octodontidae). Vertebrate Zoology 76: 361–380. https://doi.org/10.3897/vz.76.e187462