DÍA DE LA CONSERVACIÓN DEL SUELO
El suelo: base biológica indispensable para el desarrollo de la vida y la producción
Conservar este recurso natural resulta clave para proteger la biodiversidad y sostener la producción.
Cada 7 de julio se celebra en Argentina el Día Nacional de la Conservación del Suelo, establecido en memoria del investigador estadounidense Hugh Hammond Bennett, considerado el padre de la conservación de suelos. En el país la Ley 22.428, de fomento a la conservación de los suelos, es considerada modelo a nivel regional.
El Grupo de Geobotánica y Fitogeografía del Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas (IADIZA, CONICET-UNCUYO-Gob. Mza.), trabaja en comprender y mitigar la degradación de este recurso, fundamental para la supervivencia de muchas de las especies vegetales que habitan la Tierra y para el desarrollo de la producción agrícola.
“El suelo es la capa más superficial de la corteza terrestre, es un complejo físico-biológico. El más importante es el suelo de valor agrícola, el recurso natural más relevante. En zonas áridas como Mendoza, los suelos poseen escasa o nula materia orgánica y altos contenidos de sales, lo que los vuelve sumamente susceptibles a la erosión causada por el agua y el viento. Los suelos pobres sostienen una baja riqueza vegetal, mientras que los ricos en nutrientes, como las vegas altoandinas, albergan una gran diversidad de especies”, comentan desde el equipo.
En cuanto a la interacción entre la vegetación y la calidad del suelo, los especialistas indican que existe una dependencia mutua donde el tipo de suelo determina qué especies pueden desarrollarse. Por ejemplo, las especies halófilas prosperan en ambientes salinos; las nitrófilas, en suelos ricos en nitrógeno; las hidrófilas, en suelos saturados de agua; y las calcícolas, en sitios con alto contenido de carbonato de calcio. “La relación suelo-planta es clave en su desarrollo. Las plantas actúan como estabilizadoras del suelo ante los procesos erosivos, mejoran la estructura y aportan materia orgánica”, comentan.
La restauración ecológica como herramienta para recobrar el funcionamiento de ambientes degradados
El Grupo de Geobotánica y Fitogeografía cuenta, entre sus líneas de investigación, con la restauración ecológica de áreas degradadas, que consiste en la aplicación de un conjunto de acciones para recuperar un ecosistema que ha sido dañado o destruido por la erosión natural o actividades humanas.
“La restauración de ambientes degradados busca recuperar la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas que han sido alterados y puede aplicarse a cualquier tipo de suelo. Sin embargo, en ningún caso es posible alcanzar la estructura, el funcionamiento y la diversidad previos al disturbio sino que se intenta recuperar las funciones fundamentales en la nueva condición”, concluyen los científicos.