CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES
Reconstruyen por primera vez el antiguo ecosistema marino de Vaca Muerta
Científicas del CONICET analizaron las características de los organismos que habitaron la región hace más de 140 millones de años.


Un equipo de investigación del CONICET realizó, por primera vez, una reconstrucción paleoecológica integral de las comunidades marinas preservadas en las rocas de la Formación Vaca Muerta, en la Cuenca Neuquina. El trabajo, publicado recientemente en la revista Frontiers in Ecology and Evolution, analiza un lapso de aproximadamente nueve millones de años entre el final del Jurásico y el comienzo del Cretácico (entre 146 y 137 millones de años atrás) para explicar cómo era este ecosistema, que para ese entonces formaba parte del supercontinente Gondwana.
“Gondwana fue un gran bloque de territorio que, durante el Jurásico y el Cretácico, agrupaba a varias masas continentales en el hemisferio sur del planeta. América del Sur, África, la India, Australia y la Antártida se encontraban juntas y rodeadas por el océano de Tethys al este y el océano Paleo-Pacífico al oeste. Estas dos masas de agua se conectaban a través de corredores marinos”, comenta Verónica Vennari, investigadora del CONICET en el Instituto de Evolución, Ecología Histórica y Ambiente (IDEVEA, CONICET-UTN).
Según la científica, durante ese periodo, la Argentina se encontraba en una posición geográfica similar a la actual, sobre el margen occidental de Gondwana, y las aguas del océano Paleo-Pacífico ingresaban sobre el continente a la altura de los actuales territorios de las provincias de Mendoza, Neuquén, parte de La Pampa y parte de Río Negro. Allí formaban una extensa área de forma subtriangular llamada actualmente Cuenca Neuquina. “Como todavía no se había producido el levantamiento de la Cordillera de los Andes, la Cuenca Neuquina se conectaba con las aguas oceánicas mediante un arco de islas volcánicas”, detalla.
Para llevar a cabo la investigación, el equipo tomó como referencia registros fósiles de invertebrados de Sierra de la Cara Cura, en el sur de Mendoza, y de vertebrados de Cerro Lotena, en el centro-sur de Neuquén. La información fue contrastada y complementada con datos de otras localidades de la Cuenca Neuquina. El estudio abarcó en total treinta y tres sitios de Mendoza y Neuquén.
Los resultados mostraron que las comunidades de animales que habitaban la columna de agua se mantuvieron funcionalmente estables durante más de nueve millones de años. Por el contrario, las que vivían en el fondo marino experimentaron mayores cambios, principalmente por las variaciones en la disponibilidad de oxígeno, la energía del agua y la consistencia del sustrato.
El estudio determinó que, dentro del grupo de invertebrados, existieron formas nectónicas, animales nadadores activos, y bentónicas, que vivían en el fondo de los cuerpos de agua. Entre los primeros, los más abundantes eran los amonites, moluscos cefalópodos con una conchilla externa enroscada en espiral que tenía distintos tipos de ornamentación; los nautílidos, parientes del actual Nautilus, y los belemnites, con una forma externa muy similar a la de los calamares actuales. También se podían encontrar crinoideos saccocómidos, un grupo de equinodermos de hábito libre.
Dentro de la segunda categoría, abundaban los moluscos como los gastrópodos y bivalvos, los crustáceos, los serpúlidos, poliquetos marinos que secretaban un tubo calcáreo dentro del que vivían, y otros grupos minoritarios como los braquiópodos, las esponjas de mar y los crinoideos pedunculados. “Estos organismos podían presentar distintos hábitos de vida, por encima o dentro del lecho marino; de movimiento, ser móviles o sésiles; y de alimentación, carnívoros, detritívoros, filtradores, suspensívoros, entre otros. Algunos de ellos, como algunos grupos de bivalvos o serpúlidos, eran capaces de colonizar y vivir sobre las partes duras de otros organismos mientras estaban vivos (como epibiontes) o luego de su muerte (como incrustantes)”, relata la investigadora.
Por su parte, el grupo de vertebrados incluía distintos tipos de peces y reptiles marinos que habitaban la columna de agua (entre la superficie y el fondo marino). Estos animales presentaban una amplia variedad de tamaños corporales, formas de locomoción, adaptaciones sensoriales y tipos de dentición. Estas características les permitían compartir el mismo ambiente y ocupar distintos niveles de alimentación, desde organismos filtradores hasta grandes depredadores hipercarnívoros.
Según la científica, el ecosistema se completaba con organismos microscópicos planctónicos (sin capacidad de nado activo y arrastrados por las corrientes marinas) y bentónicos que involucraban a distintos grupos de algas de paredes orgánicas y otros grupos con paredes inorgánicas compuestas por sílice o carbonato de calcio.
Por otro lado, el estudio evidencia que la columna de agua se mantuvo bien oxigenada durante la depositación de los sedimentos de la Formación Vaca Muerta. En cambio, el fondo marino experimentó mayores variaciones en sus niveles de oxigenación, lo que permitió la acumulación de grandes cantidades de materia orgánica en las zonas más profundas, que posteriormente dieron origen a los hidrocarburos de la formación.
La investigadora enfatiza la importancia del estudio, que integra, por primera vez, el análisis de invertebrados y vertebrados en el hemisferio sur. Estudios similares solo se habían llevado a cabo en el hemisferio norte. Por otro lado, destaca la contribución de especialistas en el estudio de diferentes grupos de animales: Beatriz Aguirre-Urreta, Luciana Marin, Leticia Luci, Cecilia Cataldo, Agustina Toscano, Mariel Andrada, Yanina Herrera y Soledad Gouiric-Cavalli.
“En un contexto en el que la definición del límite entre el Jurásico y el Cretácico continúa siendo controversial, los datos aportados desde la Formación Vaca Muerta, dentro de un marco bioestratigráfico y geocronológico de precisión, resultan de alta relevancia para involucrar a las biotas marinas de la Cuenca Neuquina en la discusión global”, concluye.
Referencia bibliográfica: Vennari VV, Luci L, Herrera Y, Cataldo CS, Toscano AG, Marin LS, Andrada AM, Gouiric-Cavalli S and Aguirre-Urreta B (2026) Paleoecological dynamics of the Jurassic-Cretaceous transition: insights from the Vaca Muerta Formation marine biota. Front. Ecol. Evol. 14:1923277. doi: 10.3389/fevo.2026.1923277