PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO

Publicaron un libro sobre la arquitectura y la obra pública de Mendoza entre 1955 y 1972

La obra, dirigida por una investigadora del CONICET Mendoza, analiza las obras, políticas e infraestructuras que acompañaron el proceso de modernización y desarrollo de la provincia durante esos años.


Cecilia Raffa (de naranja) junto a integrantes del grupo de Historia y Conservación Patrimonial del INCIHUSA y a parte de los autores y autoras del libro.
Cecilia Raffa (de naranja) junto a integrantes del grupo de Historia y Conservación Patrimonial del INCIHUSA y a parte de los autores y autoras del libro.

“Mendoza en acción. Arquitecturas e infraestructuras públicas para la planificación y el desarrollo (1955-1972)” es el título del nuevo libro dirigido por Cecilia Raffa, investigadora del CONICET en el Instituto de Ciencias Humanas, Sociales y Ambientales (INCIHUSA-CONICET) y publicado por el Instituto de Historia del Arte de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo. La obra reúne once capítulos escritos por investigadores del grupo Historia y Conservación Patrimonial del INCIHUSA y de las universidades nacionales de Cuyo, del Litoral y de Quilmes, y de la Universidad Torcuato Di Tella.

“El libro constituye un aporte a la historia de la arquitectura en particular, pero también a la historia política, cultural y social de Mendoza. Abordamos un ciclo histórico con escasos abordajes a nivel local”, comenta Raffa. La edición, agrega, reconoce que muchas de las transformaciones de la arquitectura argentina también se produjeron en las provincias y tuvieron características propias.

“Al estudiar el caso provincial, aparecen actores, instituciones, profesionales, acuerdos y conflictos específicos, junto con vínculos con organismos nacionales e internacionales. Mirar desde Mendoza permite complejizar la historia nacional, ver qué cosas fueron compartidas con otros lugares y cuáles respondieron a condiciones particulares de la provincia”, afirma la investigadora.

Según la científica, el caso mendocino permite observar cómo se combinaron la Nación, la provincia y los municipios con instituciones educativas, asociaciones profesionales y organismos internacionales. “No se trata de reemplazar una historia nacional por una historia local, sino de entender mejor la historia general a partir de aquello que ocurre en los territorios concretos”, señala.

El título del libro imita el nombre de las memorias de gobierno de Francisco Gabrielli, “Mendoza en marcha” y su objetivo es transmitir el espíritu desarrollista, el interés por el progreso material y por la efectiva ejecución de obras, que es uno de los rasgos del período. Los capítulos son acciones que remiten al tipo de política u obra pública que abordan. El formato del libro apunta a una comunicación concisa: “Los autores recibieron premisas sobre la extensión de los títulos y subtítulos de los apartados y de las notas al pie”, indica la investigadora.

El libro describe las características de la obra de esos años que se destacan por el uso del hormigón, sobre todo de elementos prefabricados, y del acero. Entre las obras mendocinas del período menciona los diques, como Valle Grande, y las instituciones educativas, como la escuela Sarmiento. “Probablemente dos obras ‘encarnen’ el espíritu desarrollista: el Centro Universitario (construido a partir de 1960) y la Terminal de ómnibus (1972). En ambas pueden leerse las características de la obra pública del período: la planificación integral, el uso renovado de materiales como el hormigón, las nuevas tecnologías como las construcciones metálicas y la construcción de grandes luces (grandes superficies) mediante técnicas como la prefabricación y la racionalidad constructiva”, detalla.

Para finalizar, Raffa señala que este libro forma parte de una serie sobre obra pública en Mendoza que escribió y dirigió. “Ha sido un esfuerzo colectivo importante, pero sobre todo un esfuerzo de coordinación intenso. Trabajar sobre ciclos poco estudiados de la arquitectura en la provincia, y diría en el país, es siempre un desafío”, afirma. La edición contó además con el apoyo de patrocinadores, muchos de los cuales se acercaron por primera vez a este tipo de producciones. “Ese acercamiento es también prueba de que hago un trabajo de calidad con impacto en el medio y me llena de orgullo”, concluye la investigadora.

El libro puede descargarse aquí.