DÍA DEL ÁRBOL
Día Nacional del Árbol: Ciencia, Conservación y Futuro
Cada 29 de agosto se conmemora el Día Nacional del Árbol


En el marco del Día Nacional del Árbol, la investigadora del CONICET del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía (INAHE-CONICET), Claudia F. Martinez, destaca la importancia de reconocer y valorar los árboles nativos como componentes fundamentales de los ecosistemas argentinos, así como los ejemplares introducidos en bosques urbanos. En este contexto, resulta relevante recordar que el quebracho colorado chaqueño (Schinopsis balansae) fue declarado Árbol Forestal Nacional mediante el Decreto Nacional N° 15.190, el 21 de agosto de 1956. Esta especie, es frecuentemente confundida con el ceibo (Erythrina crista-galli), cuya floración roja la llevó a ser designada como “la Flor Nacional en 1942”, ambos árboles son exponentes de nuestra flora nativa de Argentina.
¿Por qué el quebracho colorado?
El quebracho colorado es considerado patrimonio forestal argentino, símbolo de la región chaqueña y su presencia es característica de la región del Gran Chaco que incluye su porción húmeda como también su porción seca. Su designación –que es un llamado a la conservación de la especie-se debe a la importancia cultural y ecológica, así como su relevancia en la historia productiva y maderera del país. Es muy apreciado por su madera resistente y por su alto contenido de taninos. De hecho, su nombre común o popular deriva de la dureza de su madera: "quiebra-hachas".
¿Y en Mendoza? Un poco de historia …
Mendoza tiene un DÍA PROVINCIAL DEL ÁRBOL que es el 15 de AGOSTO de cada año. Nuestra provincia tuvo una de sus primeras plantaciones sistemáticas de árboles urbanos en la actual Alameda, con ejemplares de Populus sp. "álamos". Luego el Gral. José de San Martín en 1815, por entonces gobernador intendente de Cuyo, ordenó su extensión a siete cuadras y promovió la plantación también de Parasenegalia visco “acacia visco”, uno de sus árboles favoritos.

Alameda fines del siglo XIX
El Dr. Emilio Coni después de una epidemia de cólera entre 1886-1888 detectó las deficiencias sanitarias que tenía Mendoza y por tanto sugirió la construcción de un gran Parque que sirviera de cinturón ecológico. El Parque General San Martín, llamado inicialmente “Parque del Oeste”, fue diseñado por el paisajista y urbanista francés Carlos Thays e inaugurado el 6 de noviembre de 1896. Actualmente es un Área Ambiental Urbano Protegida por la Ley 6394/1996. Mendoza fue pionera en reconocer la importancia del ÁRBOL mediante leyes para su fomento, como la Ley Provincial Nº 39 de plantación y fomento de bosques del año 1897.
En el año 1907 se dispone la fiesta anual del árbol en Mendoza, que se comenzó a festejar el 11 de setiembre, en homenaje a Domingo Faustino Sarmiento, otro prócer propulsor de la arboricultura en Argentina. La Ley Nº 39 es modificada en 1939 con la Ley Nº 1360, durante el gobierno del Dr. Rodolfo Coromina Segura. En el artículo 19 se aprueba el 15 de agosto como Día Provincial del Árbol. Estos antecedentes dan cuenta de la importancia provincial que reviste el árbol en su individualidad y como componente fundamental del bosque nativo y del bosque urbano. Desde entonces se promueve en la provincia la “Cultura del Árbol”, la mejora del ambiente árido y le imprime a la provincia la impronta de "ciudad oasis".
Mendoza pionera en normativas forestales
El bosque nativo de Mendoza se encuentra protegido por la Ley Provincial de Ordenamiento de Bosques Nativos N.º 8195. Y el marco legal para el cuidado y la preservación del bosque urbano, es actualmente la Ley Provincial 7874 y su decreto reglamentario N° 1099 del año 2009. Ésta es una ley de vanguardia que resultó del consenso de numerosos profesionales, técnicos, académicos, sociedades civiles e instituciones con injerencia en la planificación y el mantenimiento del arbolado público de Mendoza, entendiéndolo como un servicio para la población y un recurso fundamental para la habitabilidad y la calidad de vida de sus habitantes.
Respecto al bosque nativo, Mendoza posee alrededor de 1,5 a 2,00 millones de hectáreas -según el Segundo Inventario Nacional de Bosques Nativos, 2020-. Donde el árbol más extendido y el principal referente del estrato arbóreo de la región fitogeográfica del Monte es el “algarrobo dulce”. Pertenece a la especie Neltuma flexuosa (ex – Prosopis) y está distribuido principalmente en los departamentos de Lavalle y La Paz, según los datos arrojados por el ordenamiento territorial de bosques nativos, producto de la Ley Provincial Nº 8195. Por lo tanto, se lo considera como Árbol Provincial por ser el más característico y abundante, reconocido también como una especie de gran importancia para la región. Paulatinamente, y en su especie mejorada sin espinas o inerme, se lo va incorporando también a las forestaciones urbanas, tanto en alineación de calles como en las nuevas plazas y parques.
El árbol en el Bosque Urbano de Mendoza
Como integrante de la infraestructura verde urbana el arbolado público presta numerosos servicios ecosistémicos. Según el Censo Provincial de Arbolado (2022) el área metropolitana de Mendoza cuenta con más de 615.000 árboles plantados en alineación de calles. Y para el caso particular de Mendoza éste no es un dato menor. Emplazada en una zona donde prevalece la aridez y la restricción de recursos vitales al crecimiento -como el agua-, los árboles ofrecen la sombra necesaria para la habitabilidad de la ciudad, el refrescamiento y confort del espacio público, el ahorro energético, la disminución de la contaminación ambiental, la mitigación del ruido, el bienestar psicofísico y la belleza paisajística. Cabe destacar que en tiempos de cambio climático y de altos niveles de contaminación, es un importante sumidero de dióxido de carbono. En este sentido las investigaciones en marcha en el INAHE y en el marco de la Beca Doctoral de Rocío Ahumada se ha determinado que una superficie urbana forestada con “plátanos” (Platanus hispanica), “fresnos” (Fraxinus ssp.) o “acacias visco” (Parasenegalia visco) en alineación de calles que abarque hasta dos hectáreas de superficie, puede llegar a capturar más de 30 toneladas de CO2 por año. Asimismo, una alineación de árboles combinados con arbustos en parques urbanos colindantes a vías de alto tránsito vehicular –como la Costanera o la Avenida de Acceso Este-, puede mitigar el ruido con disminuciones del orden de 12 a 17 dB (A); por nombrar alguno de los servicios ecosistémicos o prestaciones ambientales cuantificadas.
En estas fechas y en general durante todo el mes de agosto se considera el mes del árbol y se intenta celebrar y concientizar sobre los beneficios ambientales y culturales que el árbol como benefactor individual y en su conjunto como bosque, aporta en su ecosistema natural, así como al entorno urbano. Surge por tanto, el llamado a revalorizar el árbol; el proveniente de la flora nativa como aquellos introducidos de otras latitudes y que se han adaptado en forma resiliente a las condiciones agroecológicas limitantes que impone la ciudad, sobre todo en una zona árida, con una dinámica urbana compleja, con agentes de estrés cada vez más impactantes y con la infraestructura de servicios con la cual convivir.
Un día como hoy, es importante rescatar el valor de la “cultura del árbol” y tomar conciencia de la relevancia que tiene, tanto el árbol que vemos en fotos o en parques nacionales o internacionales, como el árbol que tenemos frente a casa, en la plaza, en el parque o en las calles que transitamos a diario para ir a trabajar o para ir a estudiar.
"El gran mariscal francés Louis Lyautey (1921) pidió una vez a su jardinero que plantara
un árbol. El jardinero objetó que el árbol tardaría mucho en crecer y no alcanzaría la
madurez hasta 100 años más tarde. El mariscal respondió: 'En ese caso, no hay tiempo
que perder; plántalo esta misma tarde!
A esto agregaría: “Plantar la especie apropiada en el sitio correcto, para asegurar su
establecimiento y sostenibilidad”
Por: Claudia F. Martinez - INAHE -