26 DE ENERO - DÍA INTERNACIONAL DE LA ENERGÍA LIMPIA
Energía limpia en Mendoza: panorama actual y perspectivas de futuro
Especialistas del CONICET Mendoza analizan el estado de la matriz eléctrica en Mendoza y la importancia de su diversificación.


El 26 de enero se celebra el Día Internacional de la Energía Limpia. La fecha fue declarada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) con el fin de concientizar y movilizar hacia una transición justa e inclusiva hacia la energía limpia en beneficio de las personas y el planeta.
Paula Blodinger y Carlos Valdivia becarios doctorales del CONICET en el Instituto de Ciencias Humanas, Sociales y Ambientales (INCIHUSA-CONICET) explican qué son las energías limpias y por qué es importante su incorporación para ampliar la matriz energética de la provincia de Mendoza.
¿Qué son las energías renovables?
Las energías renovables son fuentes de generación de energía eléctrica que no se agotan con su uso y que no generan emisiones de gases de efecto invernadero. Por esta razón, son consideradas fundamentales para combatir el cambio climático y aportar a la descarbonización (la descarbonización refiere al abandono del uso de hidrocarburos como el petróleo, el gas y el carbón) de las matrices energéticas.
La clasificación de las energías renovables no es un tema cerrado, ya que existen debates en torno a sus impactos ambientales cuando se producen a gran escala. Estas energías no son limpias en un sentido estricto, dado que requieren minerales y otros materiales cuya extracción y procesamiento generan impactos en el ambiente. Por este motivo, el estudio de su uso e incorporación resulta fundamental para que la transformación de la matriz energética contribuya efectivamente a una mejora en nuestra relación con el ambiente.
En Argentina, la Ley 27.191 sancionada en 2015 establece cuáles son las energías consideradas renovables, entre las que se incluyen la energía eólica, solar térmica, solar fotovoltaica, geotérmica, mareomotriz, undimotriz, de las corrientes marinas, hidráulica (con un límite de 50 MW), biomasa, gases de vertedero, gases de plantas de depuración, biogás y biocombustibles.
El límite de potencia en la generación hidroeléctrica se vincula con las consecuencias ecosistémicas que provoca la construcción de grandes represas, aunque no existe un consenso internacional sobre el punto a partir del cual una central hidroeléctrica deja de considerarse renovable.
¿Cuáles son las principales fuentes de energía que se pueden encontrar en la provincia?
Mendoza ha sido una provincia históricamente productora de hidrocarburos y también posee la segunda destilería más grande del país, ubicada en Luján de Cuyo. Asimismo, cuenta con una larga trayectoria en la construcción de centrales hidroeléctricas de gran y pequeño porte.
En cuanto a las energías renovables, las principales fuentes presentes en el territorio son el sol y la energía asociada a la corriente de los ríos. Esta última, sin embargo, se encuentra amenazada por las sequías recurrentes y por las propias consecuencias del cambio climático.
En Mendoza, ¿cuál es el porcentaje de uso de energías renovables?
Según datos de la compañía administradora del mercado mayorista nacional, la provincia posee una potencia instalada para la generación de energía eléctrica de 1.515 MW. Esta matriz eléctrica está compuesta por centrales térmicas de generación de ciclo combinado (CC), centrales térmicas de turbina a gas y turbovapor, centrales térmicas a motor diésel, grandes centrales hidroeléctricas, pequeños aprovechamientos hidroeléctricos (PAH) y parques solares fotovoltaicos (SFV).
Más del 50% de la electricidad generada proviene de las ocho grandes represas que funcionan en su territorio. Otro 42% de la energía generada corresponde a los distintos tipos de tecnologías térmicas, producidas por la central de Luján de Cuyo, la central de Cruz de Piedra y la central Anchoris.
Por su parte, las energías consideradas renovables por la Ley 27.191 continúan teniendo un aporte marginal en la matriz eléctrica provincial, alcanzando el 8% del total. De este porcentaje, el 7% corresponde a pequeños aprovechamientos hidroeléctricos y tan solo el 1% a energía solar.
Actualmente existen grandes proyectos solares en construcción, como el parque El Quemado, ubicado en el departamento de Lavalle, con el cual se espera aumentar significativamente la participación de la energía solar en la matriz energética provincial.
Sin embargo, existen otras limitaciones a considerar al momento de pensar la expansión de las energías renovables. Aspectos como la falta de disponibilidad de infraestructura de transporte de energía o la intermitencia en la generación (ya que solo se produce electricidad cuando hay sol) son puntos centrales a tener en cuenta al momento de definir el mix energético provincial.
¿De qué manera se beneficia la ciudadanía con el uso de estas energías?
El uso de estas energías, junto con otras acciones relevantes como las tendientes a mejorar la eficiencia energética, es fundamental para combatir el cambio climático y limitar los efectos negativos del calentamiento global. Sin embargo, las energías renovables presentan algunos aspectos problemáticos que deben ser considerados. En el caso de la energía solar fotovoltaica, la cantidad de puestos de trabajo generados por proyecto es limitada y se concentra principalmente en la etapa de construcción. Los pequeños aprovechamientos hidroeléctricos requieren una mayor cantidad de mano de obra, aunque su impacto en términos de empleo tampoco resulta significativo a escala poblacional.
No obstante, la ciudadanía puede verse beneficiada por las posibilidades que habilita la energía solar. Una de las más relevantes es la generación de energía en zonas aisladas, lo que permite que puesteros y comunidades rurales accedan al servicio eléctrico. Asimismo, existen equipos termosolares que posibilitan el calentamiento de agua sin consumo de gas ni electricidad. En el sector agrícola, la instalación de bombas solares de agua resulta de gran importancia, ya que permite reducir de manera significativa los costos eléctricos asociados al riego.
Por otro lado, la energía distribuida implica la instalación de paneles solares en viviendas particulares o establecimientos productivos y su conexión a la red. Esta modalidad de generación se encuentra habilitada en la provincia desde 2017 y permite disminuir los costos eléctricos en aquellos usuarios que demandan grandes cantidades de energía.
¿Cómo se puede involucrar la ciudadanía?
La ciudadanía puede involucrarse adquiriendo algunos de estos dispositivos para la generación de energía si los considera beneficiosos. En la provincia existen numerosas pequeñas y medianas empresas mendocinas que se encargan del asesoramiento y la instalación de estos equipos, generando un entramado productivo local virtuoso.
Otra forma importante de involucramiento es la atención al uso energético. La eficiencia energética es uno de los pilares fundamentales para combatir el cambio climático. En este sentido, utilizar electrodomésticos eficientes y ser consciente de apagarlos o limitar su uso constituye un paso clave.
Por último, la ciudadanía debe involucrarse, informarse y participar en las instancias que existan para manifestar su apoyo o rechazo a los proyectos de energías renovables. Resulta importante conocer si estos proyectos afectan el uso del suelo para otras actividades productivas o si generan impactos sobre el patrimonio o el paisaje. Asimismo, es relevante informarse y participar en los debates vinculados a la explotación minera de cobre, estrechamente relacionada con los procesos de electrificación y el desarrollo de tecnologías renovables. Informarse y participar colectivamente son pasos indispensables para pensar una verdadera transición justa.
¿Por qué es importante para la provincia ampliar su matriz energética renovable?
La ampliación de la matriz energética mendocina no es solo una necesidad ambiental, también puede ser una estrategia de resiliencia y desarrollo local. En primer lugar, la matriz eléctrica mendocina presenta una fuerte dependencia de las grandes centrales hidroeléctricas, que explican más de la mitad de la energía generada en la provincia. Históricamente, el suministro local ha estado anclado al aprovechamiento de los ríos, configurando un modelo de generación altamente expuesto a los vaivenes climáticos. La actual variabilidad en los ciclos de deshielo representa un cuello de botella crítico para la provincia, es por ello, que el avance de la energía solar trasciende la narrativa de la sostenibilidad, se trata de una diversificación indispensable para garantizar la autonomía y estabilidad del sistema eléctrico mendocino.
En segundo lugar, existe una brecha significativa entre el potencial solar de Mendoza y su aprovechamiento efectivo, dado que una importante parte de la electricidad provincial continúa siendo generada por centrales térmicas que utilizan gas y otros combustibles fósiles. En este marco, la energía solar fotovoltaica sigue teniendo una participación marginal, por lo que es importante seguir apostando a ampliar su participación, con proyectos que tengan en cuenta a la ciudadanía y la generación de entramados productivos en la provincia.
En tercer lugar, más allá del ahorro individual, la importancia de la generación distribuida reside en su capacidad para descentralizar la producción energética, otorgando nuevas oportunidades para los sectores productivos de alto consumo energético. Este cambio de paradigma no solo optimiza las estructuras de costos, sino que dinamiza una red de pequeñas y medianas empresas locales dedicadas al soporte técnico.
Y, finalmente, la característica modular de la tecnología solar permite romper con la dependencia de las grandes redes de transporte, permitiendo que la energía llegue allí donde la infraestructura tradicional no ha podido acceder. Al garantizar el suministro a comunidades rurales y puesteros en zonas aisladas, la provincia no solo reduce la brecha de desigualdad, sino que ofrece soluciones tangibles para mejorar la calidad de vida y la salud mediante equipos termosolares.