DÍA MUNDIAL DE LA SALUD
Espacios de salud: una nueva categoría para enteder el fenómeno sanitario desde el punto de vista social
Especialistas del CONICET Mendoza analizan la salud desde una nueva perspectiva.


En el marco del Día Mundial de la la Salud, establecido el 22 de julio de 1946 por la Organización de las Naciones Unidas, Florencia Ginestar y Pablo Ferrari, becarios doctorales del CONICET en el Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía (INAHE-CONICET) y en el Instituto de Ciencias Humanas, Sociales y Ambientales (INCIHUSA-CONICET), respectivamente, presentan un estudio en el que abordan este tema desde un enfoque social y proponen una nueva categoría para nombrar las experiencias de salud más allá de los efectores sanitarios.
¿Qué analizan en el estudio?
En el estudio analizamos cómo se construye la salud en los territorios, a partir del encuentro entre organizaciones sociales y equipos de salud, más allá de los espacios asistenciales (centros de salud, policonsultorios, hospitales). Con el propósito de proponer una nueva forma de nombrar y reconocer estas otras experiencias y ámbitos en los que también se produce salud: los “espacios de salud”.
Puntualmente nos interesa analizar la relación entre la salud y los territorios, por ello para nuestra investigación tomamos tres casos situados en barrios con características diversas, en Mendoza y Buenos Aires.
Planteamos cuatro dimensiones de análisis a partir del estudio de bibliografía específica y de los datos empíricos obtenidos en nuestras investigaciones: campo-actores; hábitat-territorio; tiempo-temporalidad; participación-cogestión-democratización. Un punto que nos parece crucial es comprender que en la salud intervienen no solo los trabajadores e instituciones de salud: nos interesa poner en el centro a los vecinos que habitan los territorios, a quienes reconocemos como actores protagonistas que no deben ser reducidos a la condición pasiva de pacientes, y sus organizaciones.
A la vez, reconocemos que las políticas urbano-territoriales definen los modos de habitar los territorios y es en estos procesos donde se materializan las desigualdades en el acceso a derechos.
Las experiencias analizadas se sitúan en territorios urbanos específicos. ¿Consideran que la categoría de “espacios de salud” es transferible a otros contextos o depende fuertemente de condiciones territoriales y organizativas particulares?
Sí, es transferible siempre que se den algunas condiciones que consideramos fundamentales. Los “espacios de salud” son formas de producir salud a partir del encuentro y el diálogo entre vecinos, sus organizaciones y equipos de salud. Entonces identificamos tres claves: que haya organización en el territorio, que exista trabajo conjunto entre Estado y organizaciones, y que los equipos de salud reconozcan y valoren los saberes situados de los territorios.
No es una receta que se aplica igual en todos lados, pero sí una forma de mirar y entender procesos que ya están sucediendo en muchos territorios.
Dado que se concluye que la categoría de “espacios de salud” aún no está instalada en el campo social-sanitario, ¿qué desafíos institucionales o políticos identifican para que esta perspectiva pueda ser incorporada en el diseño e implementación de políticas de salud y hábitat?
En primer lugar, nos gustaría aclarar que este artículo es para nosotros un primer acercamiento al tema y nos interesa dialogar con diferentes actores. Entendemos que los principales desafíos u obstáculos se encuentran en torno a que los equipos de salud y funcionarios reconozcan otros saberes. Por ello insistimos en la necesidad de trabajar en modificar aquellas posiciones que solamente validan el conocimiento “científico/académico”, para que puedan dar lugar al diálogo con los saberes situados de los territorios y sus organizaciones.
Entendemos también que los tiempos de la investigación no siempre se corresponden con los tiempos y las urgencias de las políticas públicas, y mucho menos de los territorios. Eso ya supone un gran desafío. Sumado a contextos políticos adversos que llevan a que los territorios concentren sus esfuerzos en organizar la supervivencia. En función de esto es que sostenemos que los “espacios de salud” son ámbitos desde los cuales resistir para defender la vida, sobre todo en contextos que atentan contra la vida en común, pero también espacios desde los cuales luchar y construir otros mundos más justos y dignos de ser vividos.
¿Qué valor tiene para ustedes desde lo personal y profesional poder abordar estos temas?
Para nosotros, tanto en lo personal como en lo profesional, el valor radica en reconocernos parte activa de la sociedad a la cual debemos, en tanto trabajadores de la ciencia pública, aportar conocimientos que contribuyan a mejorar las condiciones de vida. Tal como planteamos en el artículo en referencia a la salud, cuando las investigaciones -y los investigadores- se piensan como algo separado de los territorios, se pierde el rol público, estratégico y democratizador de la ciencia.
Además, partimos de una idea clave: la salud no es solo biológica, sino también social, política y territorial. Tiene que ver con cómo vivimos, dónde vivimos y con quiénes. Por eso creemos que investigar estos temas también es una forma de repensar cómo nombramos y entendemos la realidad, y de acompañar procesos que ya están ocurriendo en los territorios.
Artículo completo:
Ferrari Gaibazzi, P. M., & Ginestar, F. (2025). Hacia nuevas conceptualizaciones para pensar la salud en clave territorial: espacios de salud. Ciudadanías. Revista De Políticas Sociales Urbanas, (17). https://revistas.untref.edu.ar/index.php/ciudadanias/article/view/2811