CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES
Ecosistemas del pasado: una investigadora del CONICET Mendoza explica por qué su estudio sigue siendo clave
El estudio de fósiles y sedimentos del pasado permite desentrañar cómo evolucionan los seres vivos y ofrece herramientas para anticipar las transformaciones ambientales del futuro.


Los fósiles de plantas y animales revelan múltiples escenarios y condiciones climáticas del pasado. Adriana Mancuso, investigadora del CONICET en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA, CONICET-UNCUYO-Gob. Mza.), estudia cómo fue el proceso de conformación de los ecosistemas actuales y cómo evolucionan según los condicionantes que los influyen.
“Para llegar al momento actual tuvo que suceder todo lo que ocurrió en el pasado, y un conocimiento profundo de ello nos da herramientas para comprender y pensar qué ocurre en la actualidad y qué podría ocurrir en el futuro. Desde el instituto, particularmente, estamos trabajando con múltiples indicadores de diversos componentes del ecosistema, como los sedimentos, para revelar las condiciones climáticas del pasado. Esto nos permite discutir sobre las adaptaciones de las plantas y animales sin caer en pensamientos circulares que son indeseables en estudios científicos”, dice Mancuso.
En la misma línea, Mancuso detalla que las investigaciones que lleva adelante sirven para evaluar y aportar información en relación a la diversidad de la fauna y la flora del pasado, haciendo foco en el estudio en la Formación Ischigualasto, que se extiende entre las provincias de San Juan y La Rioja, en la que se pudo evaluar si las diferencias que se presentan como cambios en la fauna, asociados al clima, están realmente sustentados por los datos empíricos. “Los análisis nos revelaron que no hay coincidencia entre las renovaciones faunísticas propuestas y los cambios climáticos, esencialmente porque la colecta de fósiles y su preservación introducen sesgos. Es decir, que con la información que se tiene al día de hoy no podemos asegurar que el cambio en el clima disparará un cambio ni en la fauna ni en la flora”, explica la experta.
En gran medida, los estudios paleontológicos contribuyen a interpretar los cambios climáticos actuales, entender cómo ocurrieron modificaciones en el clima. La respuesta de la biota (conjunto de todos los seres vivos que habitan o habitaron una región) a dichos cambios nos permite comprender los potenciales escenarios de lo que ocurrirá en el futuro.
Para concluir, la científica comenta que en este momento están trabajando en varios proyectos que involucran el análisis independiente del clima de la edad de las rocas y de los fósiles que contienen. “Estos estudios nos permiten evaluar la covariabilidad de clima y biota. Aquí en Mendoza y La Rioja los trabajos en rocas nos están aportando datos que nos permitirán analizar en forma regional los eventos para independizarnos de variables locales que pueden modificar los parámetros más globales tanto en la biota como en el clima”, cierra la investigadora.