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Nuevas capacidades de supercómputo para el sistema científico argentino

Se incorporó al país Helvetios, un sistema de cómputo de alto rendimiento proveniente vía donación de EPFL de Suiza. Hoy emplazada en la Universidad Nacional de Córdoba, la súper computadora tiene aplicaciones en física, química, biología computacional, astronomía, diseño y estudio de fármacos, ingeniería, entre otras áreas.


Jhon Boretto, rector de la UNC; Nicolás Wolovick, director de UNC-Supercómputo; Andrea Semadeni, embajador de Suiza en Argentina y Mariela Marchisio; vicerrectora de la UNC. Foto: Prensa UNC
Nicolás Wolovick, director de UNC-Supercómputo. Foto: Prensa UNC
Jhon Boretto, rector de la Universidad Nacional de Córdoba. Foto: Prensa UNC
Autoridades durante la visita al Data Center de la UNC. Foto: Prensa UNC

A partir de gestiones impulsadas por investigadores y profesionales del CONICET, docentes de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y distintas articulaciones institucionales, la UNC incorporó Helvetios, un sistema de cómputo de alto rendimiento proveniente de Suiza. El equipamiento amplía la capacidad disponible para investigaciones que requieren grandes volúmenes de procesamiento de datos, y su puesta en funcionamiento contó, además, con un aporte de la Embajada de Suiza en Argentina para adecuar la infraestructura necesaria para instalarlo. El equipo fue inaugurado en el marco de la Conferencia sobre Computación de Alto Rendimiento en América Latina (CARLA 2026), realizada en la capital cordobesa.

La incorporación de Helvetios es el resultado de una serie de gestiones científicas e institucionales que hicieron posible tanto el traslado del equipamiento como la generación de las condiciones necesarias para ponerlo en funcionamiento. El sistema pertenecía a la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL, por sus siglas en francés), que lo donó a la UNC luego de renovar su infraestructura de HPC (high performance computing). Desde Argentina, el proceso fue coordinado por Dante Paz, investigador del CONICET; Carlos Bederián, profesional del CONICET; Nicolás Wolovick, director de UNC-Supercómputo, y Diego Masone, investigador del CONICET; y desde Suiza, en la EPFL, por Antonio Russo, exprofesional del CONICET.

La puesta en funcionamiento del nuevo equipo amplía los recursos de UNC-Supercómputo, anteriormente conocido como Centro de Computación de Alto Desempeño (CCAD), ya que triplica la capacidad de procesamiento de datos del sistema que opera actualmente, y podrá ser utilizado por grupos científicos que desarrollan investigaciones dentro y fuera de Córdoba. También se podrán prestar servicios a privados.

“La posibilidad de incorporar Helvetios fue el resultado de una relación que se fue construyendo durante muchos años. Venimos trabajando en Supercómputo en la UNC desde hace más de una década, tratando siempre de aumentar la capacidad de cálculo disponible para nuestros investigadores. En ese proceso fuimos formando un equipo técnico, desarrollando infraestructura y, sobre todo, generando vínculos con otros centros de HPC. En los últimos años esto cobró mucho impulso gracias a los esfuerzos de Nicolás Wolovick en SCALAC y otros foros, y las oportunidades que fueron generando los investigadores de Córdoba que realizan estancias de investigación en el exterior haciendo de embajadores de nuestro centro”, comenta Paz.

El investigador agrega que el aporte de Antonio Russo fue fundamental en el proceso de adquisición de Helvetios. Exmiembro del Centro de Computación de Alto Desempeño, fue una de las personas que trabajó en los primeros años de construcción de lo que hoy es UNC-Supercómputo y actualmente se desempeña en el centro de HPC Scitas de la EPFL. “Cuando Antonio se fue, el vínculo no se cortó. Al contrario, se convirtió en un puente entre las dos instituciones. A través de él fuimos estableciendo contactos con la EPFL; hubo investigadores argentinos que pudieron acceder a recursos computacionales en Suiza. Se estableció un vínculo de confianza”, detalla, y reflexiona: “Helvetios es un buen ejemplo de algo que muchas veces ocurre en ciencia: primero existe una relación entre personas, esa relación después se transforma en una relación entre grupos y, finalmente, puede terminar generando una colaboración institucional más grande”.

Helvetios llegó a la UNC en el marco de una renovación de infraestructura de la EPFL, lo que no significa que el equipo haya perdido valor científico. Por el contrario, este equipamiento significa un salto enorme en capacidad de cómputo, ya que casi triplica la capacidad de cálculo actualmente disponible. “Esta iniciativa refleja el compromiso de la EPFL con un uso más sostenible de sus infraestructuras. Helvetios conserva un importante valor científico, y UNC-Supercómputo cuenta con la experiencia y la capacidad técnica para aprovecharlo plenamente y darle una verdadera segunda vida”, comenta Russo.

Helvetios está compuesto por 288 nodos y 576 procesadores Intel Xeon Gold 6140, cuenta con alrededor de 54 TB de memoria RAM y alcanza una potencia pico teórica de 497 TFLOPS. Su arquitectura permite abordar cálculos de alta precisión, simulaciones complejas y problemas que requieren grandes cantidades de memoria, con aplicaciones en física, química, biología computacional, astronomía, diseño y estudio de fármacos, ingeniería, entre otras.

Paz comenta que el proceso de adquisición del equipo, de aproximadamente cuatro toneladas de peso, fue una tarea compleja. No solo requirió el desmontaje en su lugar de origen y el montaje en el destino, sino que involucró la logística física y administrativa necesaria para trasladarlo. Según el científico, el ensamblado de la supercomputadora fue realizado en tiempo récord y parte de ese trabajo involucró la adaptación del espacio físico para que Helvetios pudiera funcionar.

“Lo interesante es que la transferencia de Helvetios no fue simplemente una donación de hardware. Fue una operación bastante más compleja, que solamente pudo hacerse porque detrás había instituciones dispuestas a acompañarla y, fundamentalmente, equipos técnicos capaces de ejecutarla. Y creo que ahí está también una de las lecciones de esta historia: conseguir una computadora puede ser relativamente fácil; construir el ecosistema que permite aprovecharla lleva muchos años”, comenta el científico.

Este tipo de infraestructura informática puede ser utilizada por equipos científicos de distintas disciplinas que necesitan realizar cálculos que no pueden abordarse con computadoras convencionales. Uno de ellos es el que integra el Laboratorio de Biología Computacional del Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM, CONICET-UNCUYO), dirigido por Diego Masone, investigador del CONICET, cuyo equipo utiliza recursos de supercómputo para estudiar procesos vinculados con proteínas, biomembranas y otras investigaciones sobre biología molecular.

También hubo un aporte económico de la Embajada de Suiza en Argentina destinado a financiar parte de esas adecuaciones. La Embajada aportó el 51 por ciento del presupuesto para la infraestructura necesaria para la instalación: adecuación del suministro eléctrico y de los sistemas de refrigeración, y de las condiciones de monitoreo ambiental del Data Center de la UNC, entre otras.

“Desde el principio la gente de la Embajada se mostró muy interesada. Envié un correo electrónico para comentarles acerca de la donación de Helvetios y solicitarles apoyo para la instalación del equipo. Luego nos reunimos con ellos junto a Nicolás Wolovick, director de UNC-Supercómputo, y Dante Paz, y posteriormente les presentamos un proyecto con lo necesario para la adecuación del sistema eléctrico y del sistema de refrigeración del data center. Previamente nos habían solicitado toda la información acerca del proceso. La Embajada aportó 18 millones de pesos para los trabajos de acondicionamiento del espacio físico para instalar la supercomputadora”, comenta Masone.

A esto se sumó el trabajo técnico y administrativo de los equipos que intervinieron en el traslado, acondicionamiento e integración de casi cuatro toneladas de equipamiento, lo que permitió modernizar la infraestructura de UNC-Supercómputo.

“La supercomputación es una herramienta transversal a múltiples ramas de la ciencia. Hace falta supercomputación en las ingenierías, en el procesamiento de imágenes, en medicina, en inteligencia artificial, en modelos atmosféricos y en una larga lista de problemas que tienen la mala costumbre de volverse demasiado grandes para una computadora común. UNC-Supercómputo tiene una política abierta a la comunidad científica nacional, por lo que la puesta en marcha de Helvetios es una ganancia que trasciende a la propia máquina. No se trata solamente de tener una computadora más grande, sino de poner a disposición de muchos grupos de investigación de Argentina una capacidad de cálculo que antes estaba fuera de su alcance. Y eso es, como mínimo, algo de magnitud titánica”, concluye Masone.