DÍA NACIONAL POR UNA ARGENTINA SIN CHAGAS

El IHEM investiga Chagas en modelos de creciente complejidad, desde ensayos in vitro hasta modelos pre-clínicos

Puede permanecer durante años sin provocar síntomas, transmitirse de una persona gestante a su bebé y afectar a personas que nunca estuvieron en contacto con una vinchuca. Mientras el diagnóstico y la prevención siguen siendo fundamentales, investigadores del IHEM trabajan en nuevas estrategias para mejorar el tratamiento de una enfermedad que todavía representa un desafío para la salud pública.


Imagen de microscopía óptica de fluorescencia obtenida en el IHEM. Gentileza investigadores.

La imagen de la vinchuca sigue siendo importante para comprender la enfermedad, pero ya no alcanza para explicar su realidad actual. El Chagas es causado por el parásito Trypanosoma cruzi y, además de la transmisión vectorial, puede transmitirse durante el embarazo o el parto, a través de transfusiones de sangre o trasplantes de órganos. La transmisión vertical ocupa hoy un lugar central entre las nuevas infecciones en el país y puede ocurrir incluso fuera de las regiones tradicionalmente consideradas endémicas.

Una enfermedad que puede permanecer en silencio

Uno de los principales desafíos del Chagas es que muchas personas infectadas pueden permanecer durante años sin presentar síntomas. Esta característica puede hacer que la enfermedad avance sin ser detectada, dificultando el diagnóstico temprano, que resulta fundamental para un abordaje adecuado.

“Silencioso” no significa inofensivo. Con el paso del tiempo, una parte de las personas infectadas puede desarrollar complicaciones cardíacas o digestivas. Por eso, identificar la infección permite evaluar cada caso, indicar el tratamiento correspondiente y realizar el seguimiento necesario. La Organización Mundial de la Salud destaca que el diagnóstico tardío o la falta de tratamiento y seguimiento pueden favorecer la aparición de complicaciones graves.

Esta característica también explica por qué hablar de Chagas no debería quedar limitado a las campañas de control de la vinchuca. La prevención actual requiere una mirada integral que incluya diagnóstico, tratamiento, seguimiento y vigilancia de la transmisión vertical.

Cuando el Chagas puede pasar de una generación a otra

Una persona puede convivir con Trypanosoma cruzi sin saberlo y descubrir la infección muchos años después. En el caso de las personas gestantes, además, existe otra razón para detectar el Chagas: la posibilidad de transmitirlo al bebé.

La transmisión vertical —de una persona gestante con Chagas a su hijo o hija— es actualmente la vía que genera el mayor número de casos nuevos en Argentina. Además, puede ocurrir a lo largo y a lo ancho del territorio nacional, y no solamente en las zonas donde existe transmisión por vinchucas.

Los datos epidemiológicos muestran avances, pero también desafíos pendientes. En 2026, el sistema nacional de vigilancia confirmó casos de Chagas agudo congénito y mantiene bajo estudio cientos de notificaciones sospechosas. Al mismo tiempo, los informes oficiales muestran una disminución de los casos confirmados en los últimos años, un dato alentador que convive con la necesidad de sostener y mejorar las estrategias de detección.

Detectar a tiempo una infección en una persona gestante permite realizar el seguimiento correspondiente y estudiar al recién nacido. De esta manera, una consulta puede convertirse también en una oportunidad para interrumpir la transmisión de una enfermedad que puede pasar inadvertida de una generación a otra.

Del diagnóstico al tratamiento: cuando la ciencia busca nuevas respuestas

Si detectar el Chagas sigue siendo fundamental, encontrar tratamientos cada vez más eficaces y tolerables también constituye uno de los grandes desafíos de la investigación.

En el Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM, CONICET-UNCUYO), investigadores del Laboratorio de Biología de Trypanosoma cruzi y la enfermedad de Chagas estudian diferentes aspectos de la interacción entre el parásito y el organismo y buscan generar conocimiento que contribuya al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas.

“Uno de nuestros trabajos más recientes apunta precisamente a uno de los problemas del tratamiento actual: cómo mantener la eficacia antiparasitaria reduciendo los efectos adversos asociados a dosis elevadas de benznidazol”, explicó la investigadora, Patricia Romano.

El estudio exploró la combinación de benznidazol con DFMO, utilizada como droga adyuvante. Los investigadores demostraron, en modelos experimentales, que esta estrategia permite reducir la dosis de benznidazol manteniendo su eficacia contra el parásito y disminuyendo de manera marcada los efectos nocivos observados con dosis altas.

Romano aseguró que: “el resultado no significa todavía que exista un nuevo tratamiento disponible para las personas con Chagas, pero sí representa una línea de investigación prometedora: buscar alternativas que permitan combatir al parásito de manera eficaz y, al mismo tiempo, mejorar la tolerabilidad de los tratamientos”.

Otro de los laboratorios del IHEM que trabajan en la temática estudia nuevas estrategias terapéuticas para combatir a Trypanosoma cruzi. Su objetivo es identificar diferencias entre el parásito y las células de los mamíferos que puedan aprovecharse como blancos terapéuticos, con la finalidad de desarrollar tratamientos más efectivos y selectivos.

“Un ejemplo de esta línea de investigación es un trabajo que publicamos recientemente, realizado en colaboración con investigadores químicos de la Universidad Nacional de San Luis. En este estudio analizamos la dehidroleucodina (DhL), un compuesto de origen natural obtenido de plantas de Argentina, y algunos de sus derivados semisintéticos. Logramos avanzar en la comprensión de su mecanismo de acción y encontramos que la dehidroleucodina altera el sistema de defensa antioxidante de Trypanosoma  cruzi, un sistema que presenta importantes diferencias respecto del de las células de mamíferos. Al profundizar estos estudios, observamos además que una de las enzimas que participa en esta defensa antioxidante resulta fundamental para la supervivencia del parásito. Esto la convierte en un potencial blanco terapéutico: interferir farmacológicamente con su función podría aumentar el efecto contra Trypanosoma cruzi sin afectar de la misma manera a las células del hospedador”, explicó la investigadora, Patricia Barrera.

“Básicamente, en nuestro laboratorio buscamos “los puntos débiles” de Trypanosoma cruzi: características que lo diferencian de nuestras células y que puedan ser aprovechadas para atacar selectivamente al parásito, procurando al mismo tiempo minimizar el daño sobre las células del paciente”, concluyó Barrera.

Una enfermedad del presente

Más de un siglo después de que se identificara al agente causal del Chagas, la enfermedad continúa planteando preguntas científicas, sanitarias y sociales.

El desafío ya no puede pensarse únicamente en términos de eliminar la vinchuca. También implica encontrar a quienes tienen la infección y no lo saben, garantizar el acceso al diagnóstico y al tratamiento, evitar la infección congénita y desarrollar herramientas terapéuticas más efectivas y seguras.

En ese camino, la investigación científica cumple un papel central. Cada nuevo conocimiento sobre Trypanosoma cruzi, cada mecanismo identificado y cada estrategia terapéutica estudiada contribuyen a comprender mejor una enfermedad que muchas veces permanece invisible hasta que aparecen sus consecuencias.

Por eso, hablar de una Argentina sin Chagas también significa hablar de una Argentina capaz de diagnosticar antes, tratar mejor, prevenir nuevas infecciones y generar conocimiento para enfrentar una enfermedad que todavía está entre nosotros.

El Chagas puede ser silencioso. La respuesta de la ciencia, no.

Por Daniela Page - Comunicación IHEM