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Se realizó un taller interinstitucional sobre violencia laboral y de género en la Reserva de Biosfera de Ñacuñán
El encuentro fue organizado por Observatorio de Violencia Laboral y de Género del CONICET Mendoza y profesionales de la Coordinación de Género, Diversidad y Familia de la Municipalidad de Santa Rosa.


El miércoles 5 de agosto, integrantes del Observatorio de Violencia Laboral y de Género del CONICET Mendoza (Mariana Alvarado, Referente Regional, junto a Ana Marina Srur, Mariano Castro y Germán San Blas, Agentes de Intervención del Espacio de Atención) visitaron la Reserva de la Biosfera de Ñacuñán. En esta actividad participaron también Viviana Demaites y Noelia Muñoz, profesionales de la Coordinación de Género, Diversidad y Familia de la Municipalidad de Santa Rosa. Durante la jornada en la Reserva (área natural protegida cogestionada por el IADIZA y la Dirección de Áreas Protegidas del Gobierno de Mendoza), las instituciones propiciaron un espacio de formación destinado a la sensibilización y a la prevención de las violencias.
La propuesta, en formato taller, se desarrolló de forma dialógica, participativa y colaborativa. Las y los asistentes socializaron experiencias desde las que fue posible visibilizar formas de vincularidad en convivencia en la Reserva, así como en otros territorios en los que lo laboral, lo territorial y lo personal se cruzan a tiempo completo en la relación con compañeras y compañeros y con los ecosistemas. La conversación se construyó en torno a situaciones laborales y a diferentes formas de abordar e intervenir, identificando que, aunque se actúa con las herramientas de las que se dispone desde las trayectorias e itinerarios transitados, existen aspectos fundamentales emergentes sobre los que era preciso consensuar en el marco de normativas existentes.
En ese marco se apeló a la utilización del Manual de buenas prácticas vinculado al trabajo de campo, cuya finalidad es propiciar una mayor protección para las personas trabajadoras del sistema científico-tecnológico en los territorios, garantizando el derecho a espacios libres de violencias, acoso, abuso, hostigamiento y discriminación. Este manual ofrece una serie de sugerencias que pueden ser clave a la hora de organizar dicha actividad, teniendo en cuenta la sensibilización y prevención de violencias.
El abordaje para la prevención de violencias laborales y de género en las salidas de campo debe ser multidimensional e integrativo, situado y en contexto; es preciso tener en cuenta: 1) la gestión del riesgo; 2) la planificación basada en el consentimiento de las personas involucradas; y 3) la inclusión de la perspectiva de género y diversidad. Esto quiere decir que programar una salida es consensuar corresponsablemente y previamente con quienes forman parte del grupo sobre: la ponderación de amenazas presentes en el lugar, las vulnerabilidades de las personas implicadas en la salida, la mitigación de la exposición, la visibilización del impacto, la negociación de límites y condiciones para suspender, postergar o evacuar la salida, las medidas de prevención e intervención. Es importante tener en cuenta que las y los integrantes del grupo deben establecer claramente el momento en que se decide cancelar la salida de campo, considerando cambios en el entorno, incidentes o cuando la acumulación de los mismos indique que el nivel de exposición al riesgo es alto.
Las recomendaciones de este manual son generales y siempre deben adecuarse a cada contexto y grupo de trabajo. La diversidad de aproximaciones disciplinares que llevan adelante salidas de campo hace necesaria una adaptación a cada territorio y práctica, porque es difícil homogeneizar las formas de intervención sugeridas.
Es importante señalar que el espacio laboral no se circunscribe solamente a las instituciones que forman parte del CONICET Mendoza y su área de influencia. Cualquier espacio donde se desarrollan actividades laborales (en un archivo, en la montaña, en una marcha, en el desierto o en una reserva) es parte del quehacer científico. Por esta razón, es importante analizar la situación particular de las salidas de campo que atraviesan a numerosas disciplinas, tanto de las ciencias sociales y humanas como de las naturales, que hasta el momento han sido poco consideradas.
La mesa interinstitucional, en el marco del taller, permitió, por un lado, planear las visitas al territorio apoyadas en el Manual de Recomendaciones de Salidas de Campo, que brinda herramientas y estrategias para garantizar corresponsablemente intervenciones seguras, inclusivas y libres de violencia, y, por otro, generar la necesidad prioritaria de construir un protocolo de convivencia y de formas de actuación e intervención para que cualquier situación de violencia identificada en la Reserva cese.
Entre los principales hallazgos, identificados durante el taller, se evidenció la preocupación generalizada por las dinámicas institucionales que atraviesan los trayectos profesionales. Prácticas laborales naturalizadas -jerárquicas, verticales, patriarcales- asociadas a roles de género basados en patrones implícitos de resolución de conflictos que muchas veces se sostienen en usos y costumbres atravesados por estereotipos de género y que se canalizan por vías administrativas internas, pero que carecen de procedimientos formales y adecuados a las normativas vigentes.
Asimismo, aunque inicialmente no se manifestaron situaciones explícitas de violencia de género en el ámbito laboral, los relatos compartidos dieron cuenta de la presencia de múltiples tipos de violencias que permitieron visibilizar desigualdades estructurales e históricas. Se advirtió que este tipo de conductas suelen ser invisibilizadas, soportadas, reproducidas e incluso difíciles de erradicar al desconocer tipos y modalidades de violencias; y se enfatizó en la necesidad de entender el género como la construcción socio-cultural de la diferencia sexual, en la necesidad de revisar los privilegios de género y de desaprender las prácticas que sostienen las cofradías masculinas para habilitar otras formas de vincularse desde las masculinidades.
Finalmente, se reafirmó la necesidad de sostener en el tiempo instancias de prevención y capacitación propiciadas en diálogo en torno a narrativas ficcionadas que presenten situaciones sobre las que sea posible analizar críticamente formas de intervención inmediata que requieran investigación, sanción, reparación y erradicación que puedan trasladarse a experiencias situadas.
El equipo del Observatorio de Violencia Laboral y de Género del CONICET Mendoza agradece al personal de la Reserva por los compromisos asumidos que en breve se materializarán en un protocolo para guardaparques.