CIENCIAS BIOLÓGICAS Y DE LA SALUD
La red invisible de los mamíferos argentinos: una nueva mirada para conservar la biodiversidad
Una investigación sobre 362 mamíferos terrestres de Argentina demuestra que la conectividad entre ecorregiones es tan vital como las áreas protegidas para anticipar la pérdida de biodiversidad.


La conservación de la biodiversidad suele centrarse en las especies amenazadas. Sin embargo, un estudio reciente de Ricardo Ojeda, investigador del CONICET en el Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas (IADIZA, CONICET-UNCUYO-Gob. Mza.) propone ampliar esa visión y analizar cómo las especies (poblaciones) se distribuyen y conectan entre las distintas ecorregiones de Argentina, aportando una perspectiva clave para planificar estrategias de conservación más eficaces.
El trabajo reconstruye la red ecorregional de los mamíferos terrestres argentinos, utilizando la distribución de las 362 especies conocidas en las 15 ecorregiones continentales del país. Los resultados muestran la clásica curva hueca. Un patrón muy desigual: pocas especies tienen una distribución amplia, mientras que la gran mayoría ocupa solamente una o unas pocas ecorregiones. Aproximadamente un tercio de las especies son endémicas de una sola ecorregión, mientras que los dos tercios restantes se distribuyen en varias, formando una compleja red de conexiones biogeográficas.
Este hallazgo tiene una implicancia importante: las ecorregiones no funcionan como compartimentos aislados, sino como unidades permeables entre las cuales muchas especies mantienen vínculos ecológicos y evolutivos. Estas conexiones favorecen el intercambio genético, la recolonización de ambientes y la persistencia de las poblaciones frente a perturbaciones ambientales.
Desde esta perspectiva, conservar una especie no significa únicamente proteger el lugar donde hoy se encuentra, sino también preservar los corredores y paisajes que permiten el movimiento de individuos entre poblaciones. En otras palabras, la conservación debe orientarse tanto a proteger especies como a mantener la conectividad que sostiene la viabilidad poblacional a largo plazo.
El estudio también identifica ecorregiones con una elevada riqueza de especies y otras que albergan numerosos mamíferos exclusivos (endemismos ecorregionales), información esencial para establecer prioridades de conservación, fortalecer los sistemas de áreas protegidas y diseñar corredores biológicos que integren el paisaje.
En un contexto de creciente fragmentación de los ambientes naturales por el avance de la agricultura, la urbanización y el cambio climático, este enfoque ofrece una herramienta científica para anticipar la pérdida de biodiversidad antes de que las especies desaparezcan. La protección de las redes de poblaciones puede ser tan importante como la protección de las especies mismas.
Más allá de generar un inventario actualizado de los mamíferos argentinos, la investigación plantea un cambio conceptual: la biodiversidad debe entenderse como una red dinámica de poblaciones conectadas a través de las ecorregiones, y no como un conjunto de especies distribuidas en límites geográficos rígidos. Esta visión permite diseñar políticas de conservación más integrales, resilientes y adaptadas a los desafíos ambientales del siglo XXI.
En definitiva, el trabajo muestra que el futuro de la conservación no depende únicamente de preservar áreas naturales aisladas, sino de mantener la conectividad ecológica que permite a las poblaciones sobrevivir, adaptarse y evolucionar en un paisaje en permanente cambio.
Referencia bibliográfica:
Ricardo A. Ojeda (2026) Patrones de distribución ecorregional y endemismos: sumando apuntes para investigaciones y estrategias de conservación en Argentina Mastozoologia Neotropical 33(2) https://doi.org/10.31687/saremMN.26.33.02.11.e1340
Por: Ricardo Ojeda, investigador del CONICET en el IADIZA.