CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES

Estudio de científicos del CONICET cuestiona la teoría sobre el origen de la viviparidad en la línea evolutiva de los mamíferos

Hasta ahora, dar a luz crías vivas (viviparidad) se consideraba una adquisición evolutiva relativamente reciente en el linaje de los mamíferos. El hallazgo plantea interrogantes sobre qué otros rasgos, que se creía que habían aparecido mucho después, ya estaban presentes entre los cinodontes. 


Reconstrucción en vida de un grupo de Chiniquodon theotonicus, que muestra una hembra preñada y otra amamantando a unos pocos neonatos relativamente grandes. Créditos: María de los Ángeles Miceli Baro
Corte histológico del fémur en donde puede reconocerse la línea neonatal. Créditos: Gaetano et al., 2026.
Representación de un neonato y un adulto de Chiniquodon theotonicus.. Créditos: Gaetano et al., 2026.
Cráneo del individuo de Chiniquodon theotonicus que fue utilizado para este estudio. Créditos: Leandro Gaetano.
Adriana Mancuso (izq.) investigadora del CONICET en el IANIGLA participó en el estudio. Gentileza investigadora.

Un equipo de investigadores del CONICET encontró evidencias de que el cinodonte, Chiniquodon theotonicus, animal que vivió hace aproximadamente 236 millones de años, habría sido vivíparo (animal cuyo embrión se desarrolla dentro del cuerpo de la madre). El ejemplar estudiado fue hallado en el Parque Nacional Talampaya, en el noroeste de Argentina. El estudio revela que la viviparidad habría surgido casi cien millones de años antes de lo que se pensaba y aporta nuevas pistas sobre la evolución de los mamíferos. El estudio fue publicado en la revista Frontiers in Mammal Science.

Hasta ahora, dar a luz crías vivas (viviparidad) se consideraba una adquisición evolutiva relativamente reciente en el linaje de los mamíferos. El hallazgo plantea interrogantes sobre qué otros rasgos, que se creía que habían aparecido mucho después, ya estaban presentes entre los cinodontes. 

“Los cinodontes prosperaron durante el Triásico (entre 251.9 y 201.4 millones de años), un período de recuperación y reestructuración de los ecosistemas tras una de las extinciones masivas más devastadoras de la historia de la vida. Este contexto significó una gran competencia por los recursos y fuertes presiones de depredación. Combinados con una tendencia hacia la aridez y una fuerte estacionalidad, los embriones de las especies vivíparas estarían mejor protegidos que los de las especies ovíparas”, afirma Adriana Mancuso, investigadora del CONICET en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA, CONICET-UNCUYO-Gob. Mza.).

El descubrimiento constituye un paso fundacional para reconstruir la historia evolutiva de las estrategias reproductivas en los ancestros de los mamíferos. Los datos presentados abren nuevas posibilidades para explorar esta temática. “Esperamos que impulse a otros investigadores a buscar más evidencia que contribuya a una mejor comprensión de esta y otras características usualmente vinculadas al éxito de los mamíferos actuales, en especial de los placentarios”, comentan.

En el estudio participaron, además de Mancuso, Leandro Gaetano (IDEAN, UBA-CONICET), María de los Ángeles Miceli Baro (estudiante de grado de la Licenciatura en Paleontología, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires), Ignacio Cerda (IIPG, CONICET-UNRN). “Demostramos por primera vez que el nacimiento de crías vivas estuvo presente en al menos un ancestro de los mamíferos, Chiniquodon theotonicus”, afirmó Gaetano: “Esto implica que la viviparidad entre los primeros cinodontes se originó en el linaje de los mamíferos antes de lo que se pensaba”.

El estudio comenzó durante un curso de posgrado cuando se descubrió una marca de crecimiento en la microestructura ósea de un espécimen totalmente desarrollado de C. theotonicus encontrado en el noroeste de Argentina. Los datos de especies vivas sugirieron que se trataba de una línea neonatal, un anillo de crecimiento distintivo que se puede encontrar en los huesos o los dientes y que es el resultado de la fuerte aceleración en la tasa de crecimiento que ocurre justo después del nacimiento. Se forma por un cambio (en particular, una aceleración) marcado en la tasa de crecimiento entre el tejido óseo que se forma antes del nacimiento y el tejido óseo que se forma después. Según Gaetano, esto adelanta la cronología de esta adaptación evolutiva en hasta 95 millones de años y ofrece nuevas vías para reconstruir los aspectos ecológicos del mundo Triásico.

Para poner a prueba su hipótesis, el equipo evaluó la masa corporal del neonato en relación con la masa corporal del adulto y comparó los valores de C. theotonicus con los de varios miles de mamíferos, reptiles no aviares y aves que viven hoy en día. “Nos sorprendió descubrir que esta especie se agrupaba con los mamíferos placentarios actuales, diferenciándose claramente de otros amniotas como los reptiles o las aves. Es muy posible que C. theotonicus no represente un caso aislado de viviparidad entre los cinodontes. Podría ser evidencia del cambio general de la puesta de huevos a dar a luz crías vivas en una etapa temprana del linaje de los mamíferos, pero necesitamos más evidencia para probar esta hipótesis. Aun así, parece que algunos cinodontes eran de hecho muy similares a los mamíferos de hoy en día”, dijo Gaetano.

El tamaño y peso de C. theotonicus se estimaron a partir de sus huesos, calculando una masa de 1,7 kg al nacer y unos 12 kg al morir, por lo que la cría representaba aproximadamente el catorce por ciento de la masa corporal adulta. Esta proporción es muy superior a la observada en reptiles actuales, cuyas crías representan entre el 0,1 y el 0,6 por ciento del peso adulto, y en aves, entre el 1,3 y el 4,5 por ciento. En cambio, los mamíferos placentarios de tamaño similar pueden presentar proporciones de hasta el 18,77 por ciento, lo que indica que el tamaño de la cría de C. theotonicus era comparable al de los mamíferos actuales.

Por último, Mancuso señala que este hallazgo pone de manifiesto no sólo la extraordinaria riqueza del patrimonio paleontológico de Argentina, sino que también muestra que el país cuenta con científicos de excelencia capaces de liderar investigaciones que amplían las fronteras del conocimiento y contribuyen a explicar fenómenos de relevancia global.

“Desde un punto de vista centrado en la población argentina, nuestro descubrimiento permite que distintos actores (educadores de todos los niveles, encargados de exposiciones de instituciones públicas y privadas, divulgadores de la ciencia, etc.) tengan acceso garantizado y de primera mano a los más recientes descubrimientos e interpretaciones para poder transmitirlos al resto de la comunidad. Asimismo, creo importante remarcar que, en este contexto, los descubrimientos paleontológicos motorizan la economía a diferentes niveles a través, por ejemplo, del turismo geopaleontológico, de las exposiciones, de los museos, entre otros”, concluye Gaetano.

Referencias bibliográficas 

Gaetano LC, Miceli Baro MÁ, Cerda IA and Mancuso AC (2026) Early origin of viviparity in the mammalian lineage. Front. Mamm. Sci. 5:1845319. doi: 10.3389/fmamm.2026.1845319